A GOLPE DE RAQUETA

La afición al tenis y el padel crece por momentos en España. Se trata de dos deportes de mantenimiento muy saludables que pueden practicarse a cualquier edad. Ambos reducen el colesterol, estimulan la circulación y resultan ideales para liberar tensiones. Elegir la raqueta adecuada para cada persona es fundamental a la hora de prevenir lesiones.

 
De un tiempo a esta parte, el tenis y el paddle causan furor entre los españoles. Y es que nunca es tarde para aficionarse a la raqueta, siempre y cuando se cumplan ciertos requisitos.

Ambos deportes mantienen la
hipertensión en su sitio, reducen el colesterol malo y mejoran los mecanismos de coagulación de la sangre. Elegir el tipo de raqueta idónea, tanto en peso como en longitud, es vital. Para ello habrá que contar con el asesoramiento de un experto, en especial para cerciorarse de que el grosor de la empuñadura se ajusta a la mano.

Al iniciarse en estos deportes de raqueta conviene hacerse con un calzado adecuado, no disputar cada punto como si en ello nos fuera la vida y ejecutar los golpes atendiendo a la colocación de la pelota y no en la potencia con la que se lanza al contrincante.

Saludables raquetazos
El tenis es un deporte de mantenimiento apto para cualquier edad, desde los 8 ó 9 años hasta la madurez, donde la habilidad técnica puede suplir la fuerza física. Su práctica requiere habilidad, resistencia, concentración y buenos reflejos. También requiere gozar de buena capacidad cardiovascular, ya que se trata de un ejercicio aeróbico.

Además de ejercitar los músculos del brazo, esta práctica deportiva mantiene las piernas, flexionadas la mayor parte del tiempo, en constante movimiento. A estos saludables efectos se suma su capacidad para descargar tensiones, aunque para que sea eficaz ha de practicarse con un mínimo de continuidad, establecido en unas tres veces por semana.

Puntos débiles
Su lesión más frecuente es el codo de tenis, en especial entre los deportistas ocasionales o de recreo. Se trata de una
tendinitis o inflamación de los tendones del codo. Los saques y remates mal ejecutados también pueden dañar el hombro.

Se desaconseja aficionarse a este deporte a las personas que padecen problemas respiratorios u osteoarticulares. Además, quienes superen los 40 años de edad y no hayan realizado nunca ejercicio han de someterse a un chequeo rutinario antes de empuñar la raqueta, e iniciarse en él poco a poco.

Paddle para todos
A partir de los 7 años, cualquier persona puede prestarse a los saludables efectos del paddle, siempre y cuando se juegue a un ritmo moderado y con los oportunos descansos. Aunque se ejecuta con gran rapidez, no requiere grandes esfuerzos. Su campo de acción, establecido en 10 metros de ancho por 20 de largo, ocupa más o menos la mitad que una pista de tenis

La variedad de golpes que implica permite ejercitar casi todos los músculos de cuerpo, siendo muy beneficioso para la circulación y el mantenimiento del ritmo circulatorio a punto. Tonifica la masa muscular de las extremidades, el abdomen y la espalda. Además, se define como deporte antiestresante, ya que exige concentración y libera tensiones.

Intensidad y potencia
El paddle pone en juego mayor intensidad que el tenis. La existencia de paredes imprime mayor vivacidad a la pelota y por eso se necesita más esfuerzo para devolverla, con lo que en una hora se pueden quemar 600
calorías.

Aunque lo normal es ejecutarlo de una forma suave y constante, el juego se acelera en función de la potencia con la que se golpea la pelota. No está de más consultar con un especialista sobre la intensidad más conveniente en cada caso. Las rodillas son el punto débil junto con el hombro y la muñeca, por eso resulta imprescindible un calentamiento previo.

                                      Fuente: www.mundohogar.com
 

 © 2004 José J. Sepúlveda

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