"EL MASAJE DEPORTIVO"

Practiques el deporte que practiques, lo duro que entrenes o lo serio que te tomes tus entrenamientos, debes empezar a pensar en los masajes como en ese complemento indispensable que necesitas para subir un nivel más en tu progresión atlética.

Debes concebir las terapias manuales como la última pieza que compone el complejo rompecabezas de cualquier deportista. Ya seas profesional, amateur o simplemente un-a «guerrer@ de fin de semana»”, debes darle tanta importancia a los masajes como a la dieta específica que lleves, los periodos de descanso que te tomes, o el sistema de entrenamiento que utilices.

El masaje deportivo es seguramente la última técnica que te queda por insertar en tus «entrenos», pero no por ello la menos importante. Es más, si analizamos los beneficios de ésta, comprobarás (de hecho vas a comprobar) que es por lo menos tan importante como todo lo demás.

Podríamos definir el masaje deportivo como la aplicación del masaje, con todos los beneficios que ello conlleva al ámbito deportivo.

Aunque generalmente se tiene un concepto del término no muy amplio (que no erróneo) del mismo, es conocido primordialmente por su uso en el tratamiento de rehabilitación de cualquier deportista, durante el largo proceso de recuperación después de una lesión. Pero su uso va más allá, veamos algunos aspectos en los cuales podemos utilizar también el masaje deportivo:

a) Es parte realmente importante del calentamiento. El masaje deportivo prepara los músculos para la sesión de entrenamiento, o en su caso para la competición. Aumenta la temperatura de los músculos, favoreciendo la llegada de sangre a los músculos y estimulando la flexibilidad de los mismos. Es el encargado de despertar a los músculos y al mismo tiempo prepararles para el ejercicio.

b) Después del «entreno» el masaje deportivo entra en su fase más relajante. Ayuda a que las estructuras músculo-tendinosas descarguen toda la tensión que han acumulado durante el entrenamiento.

Aquí voy a detenerme unos instantes para incidir sobre los aspectos descritos en estos dos primeros puntos. Como he indicado anteriormente es universalmente conocido el masaje como reparador o como elemento que acelera la recuperación de una lesión en un atleta. Pues bien, hay que subrayar que el objetivo primordial de todo masaje deportivo, rompiendo con el tópico anteriormente señalado, es la prevención de las lesiones, y no su curación. La finalidad principal del masaje deportivo es la de cuidar de que el deportista no se lesione, así de sencillo, aunque también es cierto que dadas las diversas técnicas de masaje que existen y su amplio abanico de posibilidades y funcionalidad, puede parecer un poco irónico decir que la misma terapia sirve para prevenir que para curar «la enfermedad», pero es así. No confundamos esto con la idea de que la terapia de prevención es igual que la de rehabilitación, porque aunque en esencia pueden ser parecidas o casi iguales (las dos utilizan el masaje como «columna vertebral» del proceso), en la práctica son totalmente diferentes.

c) La tercera y última utilidad del masaje deportivo es como complemento al proceso de rehabilitación que sigue a toda lesión deportiva. Cada lesión deportiva tiene una técnica específica de masaje deportivo. Así estas técnicas permiten la rehabilitación de lesiones tales como hematomas, contracturas, tendinitis, esquinces o roturas musculares.

Llegados a este punto es muy importante señalar la importancia de consultar a profesionales cualificados a la hora de decidirse por cualquiera de los masajes descritos anteriormente (pre-competición, post-competición o de rehabilitación). El masaje tiene la facultad de ser lo mejor o lo peor que te haya pasado nunca, así que nunca te pongas en manos de nadie hasta no estar totalmente segur@ de que es un auténtico profesional.

Espero que este artículo te haya aclarado ya las dudas que tenías sobre lo que es un masaje deportivo. No lo pienses más y pruébalo, te aseguro que no te arrepentirás y repetirás otra vez.

Un saludo y sigue con tu vida sana y llena de deporte.

 

Fuente : Internet.

 © 2004 José J. Sepúlveda

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